#MarcaEspaña

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(Tópicos a los que se asocia la #MarcaEspaña, según una noticia de ABC)

Hay que potenciar la #MarcaEspaña. Así se perjudica la #MarcaEspaña. No manchen la #MarcaEspaña. Cada día, son más los políticos que usan este término, al parecer como la imagen de país que fuimos y hay que volver a ser. Un concepto surgido en los últimos tiempos, para recuperar esa senda y decirle al mundo las virtudes existentes en nuestro territorio. Pero, el uso pedante de este concepto ha nacido en un momento de dificultad económica, de una crisis que se está llevando por delante los cimientos del Estado del Bienestar que hemos conocido, en un escenario de más de cinco millones de desempleados o, de una preocupante crisis moral que vemos a diario. Y, por ello, hay que preguntarse ¿qué es la #MarcaEspaña?

Una marca es un signo que distingue un producto de otro. Es la identidad de un producto. Podríamos decir que el término #MarcaEspaña parece inspirarse en el famoso anuncio de Campofrío o, viceversa. Es decir, en decirle al mundo que somos campeones del mundo, que tenemos aeropuertos como en ningún sitio, que exportamos la alta velocidad a China, siete Óscars de Hollywood, que exportamos la generación de jóvenes más preparada de la historia, que las abuelas luchan con su pensión por mantener a sus hijos y sus nietos, que tenemos yayoflautas…  Dentro de #MarcaEspaña también parece que se podría incluir la paella, las sevillanas, el flamenco, las chirigotas, el cocido o el jamón, el AVE a todas las capitales, la creación de empleo, las empresas… Esto es lo que se extrae de la definición de #MarcaEspaña de la página web oficial del Gobierno.

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Si observamos el comisionado que forma parte de la Marca España, se supone que las grandes empresas que realizan Expedientes de Regulación de Empleo de miles de trabajadores intentando pagar veinte días, también son #MarcaEspaña. Así, #MarcaEspaña son multinacionales enormes, algunas salpicadas por casos de favores públicos y beneficiarias absolutas de la burbuja inmobiliaria que ha destrozado el país. ¿Se imaginan que una pequeña empresa que nace en la crisis y que con trabajo, esfuerzo e innovación, consigue llegar a los cien trabajadores? Pues eso está muy bien, pero nunca formará parte del gran núcleo de la #MarcaEspaña.

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(Portada de The Economist)

Es decir, #MarcaEspaña es el mejor ejemplo de la peor publicidad. #MarcaEspaña es negar el momento de crisis que afecta a la marca para camuflarlo y seguir sacando pecho de lo que somos y hemos sido. Imagínese que IKEA siguiera obviando el grave problema con la carne de caballo o de otras sustancias y animales de sus restaurantes y, día a tras día dijera: “vamos a seguir vendiendo la misma carne porque nuestra carne es sinónimo de la mejor calidad”. Ocultar el problema, enrollarse una bandera y promocionar las amenazas bajo un supuesto signo distintivo positivo es vendarse los ojos e ir destrozando esa marca. Si no, que se lo pregunten a Camps o Fabra.

Todo el mundo sabe los atractivos turísticos, populares y culturales que tiene España. Unas características que hay que seguir promocionando para atraer visitantes, pero que poco tienen que ver con el uso que la política hace de #MarcaEspaña. Por desgracia, hoy en día, la #MarcaEspaña son cinco millones de parados, crisis financiera, corrupción hasta en la corona, AVEs para todo el mundo, aeropuertos al lado de casa, déficit… Al menos, es lo que somos de cara al exterior y, más aún, al interior. Pero siempre quedará lo que hemos sido. Y el recurso de tapar con una bandera los problemas. Y por esto, le enviamos chorizo a la Merkel y salchichón a Moody’s. Así somos los españoles. Creadores de la #MarcaEspaña.

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Sandy, un espectáculo mediático que deshumaniza la tragedia

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(Foto Reuters. Haití después del paso de Sandy)

El relato de los medios de comunicación sobre el paso del huracán Sandy por el Caribe y la costa este de Estados Unidos debería hacer reflexionar a los profesionales del periodismo. Esta tormenta tropical se transformó en huracán y alcanzó Cuba, Haiti y otros países del Caribe, provocando decenas de muertes y daños que algunas de estas poblaciones pueden arrastrar durante un tiempo importante. Sin embargo, el huracán Sandy se ha convertido en un gran foco de atención mediática mundial, con su epicentro en Nueva York. El mundo entero ha estado expectante de la llegada del huracán, cámaras en directo 24 horas y, pocos deteniéndose en las consecuencias que ha provocado en otros puntos. El cubrimiento de la información y las redes sociales han mostrado esas riadas por el centro de Manhattan, los nubarrones sobre Times Square, fuertes vientos, la suspensión de la campaña electoral, el cierre de Wall Street o, incluso, numerosos fotomontajes de fenómenos apocalípticos o sobrenaturales típicos del cine.

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(Fotomontaje que ha circulado por la red)

Entrando al motor de búsquedas de Google Noticias, los datos hablan por sí solos. La búsqueda “Sandy Haiti” cuenta con unas 150.000 entradas en todo el mundo. Por contra, “Sandy Nueva York”, supera los 900.000.000. Es sólo un dato que demuestra el contraste entre el cubrimiento de la información en un punto u otro. Para los que no saben cómo ha afectado el paso del huracán por el Caribe, que es la mayoría de la población, decir que en Haiti se ha cobrado la vida de más de 50 personas (más otras 11 en Cuba), que muchos cultivos se han perdido, que miles de vecinos se han quedado sin vivienda, que se han dado nuevos casos de cólera y que podrían transmitirse enfermedades por la ingestión de agua contaminada. Especialmente preocupante es la situación del país que hace dos años sufrió el terrible terremoto. La pérdida de cultivos puede llevar a un incremento de los precios de los alimentos y, a la desnutrición de una parte de la población. Ya en los últimos meses esta problemática se estaba produciendo y ahora se puede agravar.

Dicen que lo que no aparece en los medios de comunicación no existe. Y, en éstos han ocupado más espacio informativo los fotomontajes del paso del huracán por Nueva York o en como los ciudadanos se toman con buen humor el paso de la tormenta, que el paso de este fenómeno por el Caribe. La única “zona catastrófica” es la de isla de Manhattan, el número de víctimas se contabiliza desde la entrada del huracán por la costa este o el único “campo de batalla” son esas grandes avenidas tan filmadas en el cine. Así, se ha configurado una imagen de Sandy más parecida a una película de Roland Emmerich que a una visión de la realidad. Una de las zonas de la costa este más afectadas por el paso de este huracán ha sido Nueva Jersey, como también han sufrido las consecuencias Pensilvania, Maryland o Virginia. Si volvemos a utilizar el parámetro de la medición de entradas en Google News, tendríamos 7 millones de resultados con las palabras “Sandy Nueva Jersey”. Una cifra irrisoria comparada con la de Nueva York.

Los medios aún estirarán el paso de Sandy, para ver sus efectos en la campaña electoral, cómo han sufrido los españoles que viven en la gran manzana, las pérdidas económicas o la vuelta a la normalidad. Porque el espectáculo hay que continuar alimentándolo y relatándolo en pequeñas dosis de periodismo palomitero. Las imágenes del huracán son impactantes, pero seguro que hay muchas historias humanas detrás de Sandy que aún lo son más. No es eso de convertir la tragedia en espectáculo. Es mojarse y mostrar algo con más interés que muchas de las imágenes vacías de contenido. Aunque no pegue a tantas personas delante del televisor como narrar el apocalipsis.

* Como diría Forges, “No te olvides de Haiti”.

Fahrenheit 451

ImageEl periodismo atraviesa su momento más delicado en España. La crisis económica está haciendo mella en las redacciones y se va cobrando innumerables víctimas en todas ellas. Prácticamente todos los medios han pasado o están pasando por los sangrantes expedientes de regulación de empleo, que al final reducen las plantillas y merman la calidad e, incluso credibilidad, del propio medio. Otros muchos medios han tenido que echar el cierre por estos motivos.

Los medios de comunicación son uno de los tres conjuntos de actores fundamentales en el escenario político, junto a los representantes políticos y la sociedad. Son los intermediarios y los que vigilan el comportamiento de los que atesoran el poder. Son una pieza clave de este sistema y es necesario que sean fuertes y que ejerzan profesionalmente la profesión. Además, claro está, del papel que tienen los medios en las cuestiones cotidianas al margen de las políticas y de esa visión de la realidad que nos transmiten y, que en muchas ocasiones consiguen emocionarnos con historias magnificas. Porque, que no se olvide, los periodistas son contadores de historias.

La situación actual es muy grave para todos los medios. Aunque es especialmente más difícil en los impresos. Cada vez se está reduciendo más la paginación, se cuenta con muchos menos recursos, se tira de fuentes primarias y no se encuentran salidas a esta larga crisis. Aquí podría abrirse el debate con el que llevo conviviendo más de cinco años sobre el fin de la prensa escrita por la expansión de Internet o su supervivencia en el sistema actual, pero lo dejaré para otro día. Hoy, no se por qué, me ha venido a la cabeza aquel relato de Bradbury llevado al cine por François Truffaut en los años 60. Aquel régimen autoritario que quemaba todos los libros, para crear una sociedad analfabetizada.

La idea de este relato y de la película es genial. Una sociedad inculta es más fácil de manipular. Sólo hay que ver cómo actúan los regímenes totalitarios en este aspecto. Cuanto más ausente está la sociedad y menos conoce, es más fácil imponer una serie de políticas.

Muchos periódicos ya han ardido a 451º Fahrenheit en lo que llevamos de crisis y, otros lo pueden hacer en los próximos meses o años. Pero lo que tengo claro es que el periodismo superará este momento actual. En aquél relato y film, la sociedad se sobreponía a la quema de los libros, fundiéndose con la cultura popular. Es decir, superando las adversidades con ingenio y manteniendo vivo este patrimonio común. No se cuál será la salida del periodismo, pero sí que entiendo del romanticismo de esta profesión.

***Escrit pensant en tots aquells que estan que s’han dedicat a esta professió o que l’han estudiada i que estan patint les conseqüències d’esta llarga crisis