Fahrenheit 451

ImageEl periodismo atraviesa su momento más delicado en España. La crisis económica está haciendo mella en las redacciones y se va cobrando innumerables víctimas en todas ellas. Prácticamente todos los medios han pasado o están pasando por los sangrantes expedientes de regulación de empleo, que al final reducen las plantillas y merman la calidad e, incluso credibilidad, del propio medio. Otros muchos medios han tenido que echar el cierre por estos motivos.

Los medios de comunicación son uno de los tres conjuntos de actores fundamentales en el escenario político, junto a los representantes políticos y la sociedad. Son los intermediarios y los que vigilan el comportamiento de los que atesoran el poder. Son una pieza clave de este sistema y es necesario que sean fuertes y que ejerzan profesionalmente la profesión. Además, claro está, del papel que tienen los medios en las cuestiones cotidianas al margen de las políticas y de esa visión de la realidad que nos transmiten y, que en muchas ocasiones consiguen emocionarnos con historias magnificas. Porque, que no se olvide, los periodistas son contadores de historias.

La situación actual es muy grave para todos los medios. Aunque es especialmente más difícil en los impresos. Cada vez se está reduciendo más la paginación, se cuenta con muchos menos recursos, se tira de fuentes primarias y no se encuentran salidas a esta larga crisis. Aquí podría abrirse el debate con el que llevo conviviendo más de cinco años sobre el fin de la prensa escrita por la expansión de Internet o su supervivencia en el sistema actual, pero lo dejaré para otro día. Hoy, no se por qué, me ha venido a la cabeza aquel relato de Bradbury llevado al cine por François Truffaut en los años 60. Aquel régimen autoritario que quemaba todos los libros, para crear una sociedad analfabetizada.

La idea de este relato y de la película es genial. Una sociedad inculta es más fácil de manipular. Sólo hay que ver cómo actúan los regímenes totalitarios en este aspecto. Cuanto más ausente está la sociedad y menos conoce, es más fácil imponer una serie de políticas.

Muchos periódicos ya han ardido a 451º Fahrenheit en lo que llevamos de crisis y, otros lo pueden hacer en los próximos meses o años. Pero lo que tengo claro es que el periodismo superará este momento actual. En aquél relato y film, la sociedad se sobreponía a la quema de los libros, fundiéndose con la cultura popular. Es decir, superando las adversidades con ingenio y manteniendo vivo este patrimonio común. No se cuál será la salida del periodismo, pero sí que entiendo del romanticismo de esta profesión.

***Escrit pensant en tots aquells que estan que s’han dedicat a esta professió o que l’han estudiada i que estan patint les conseqüències d’esta llarga crisis

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